La fe de quienes no creen

Publicado el 5 de octubre de 2026

¿Qué es la fe?

La fe es confiar y comprometerse sin tener certeza completa. Así usamos la palabra en el naturalismo, que entendemos como una religión sin dioses. La fe naturalista existe, tiene objeto y tiene razones, y este texto explica cuáles son.

La palabra tiene dos usos comunes. En el primero, "fe" es la creencia en algo sobrenatural, como la existencia de un dios o la verdad de una doctrina. Es el sentido que la mayoría de las personas tiene en mente al preguntar si alguien "tiene fe" o "no tiene fe".

En el segundo, más amplio, la fe es una actitud ante la incertidumbre: actuar con confianza sin poder verificarlo todo por cuenta propia. Es el sentido que adoptamos, definido así: la fe es actuar y comprometerse con confianza, sin certeza completa, apoyada en razones parciales.

Lo que cambia de una persona a otra es la base y el objeto de la fe. La idea de confianza y compromiso aparece en todas las formas de fe.

¿En qué se apoya esa confianza?

No es ciega. Confiamos porque hay razones, aunque sean parciales: lo que ya ha funcionado antes, lo que cuentan varias personas independientes, lo que podemos poner a prueba y sigue en pie después de probarlo.

Dos cosas distinguen una confianza bien apoyada de una mal apoyada:

  • La base: cuántas razones independientes sostienen la confianza, y qué tan buenas son.
  • La revisión: qué ocurre cuando las razones cambian. Una confianza sana acompaña lo que se descubre y pierde fuerza cuando los hechos la contradicen.

Lo que importa en una fe es menos el hecho de que exista y más lo que la sostiene.

¿La fe es creer sin pruebas?

Esa es la definición que mucha gente tiene en mente. Para nosotros, la fe no es creer sin razones: es confiar y comprometerse a partir de razones parciales, y estar dispuestos a revisarlas.

Hay quienes tienen fe en dioses y la describen de la misma manera, como una confianza apoyada en experiencias y señales que consideran suficientes. No nos corresponde decir cómo funciona esa fe por dentro. El desacuerdo suele estar en otro punto: el peso de las razones. Quien no ve motivo suficiente para afirmar la existencia de un dios considera esas señales insuficientes, y quien sí lo ve las considera suficientes. La discusión gira en torno al peso de las razones. Reconocerlo ayuda a conversar sin caricaturizar a ninguna de las partes.

Entonces, ¿toda fe vale lo mismo?

Esta es la objeción más seria a nuestra idea: si confiamos en el método sin haberlo comprobado todo, nuestra confianza sería del mismo tipo que cualquier otra fe, incluida la fe en dioses.

En parte, sí, y conviene reconocerlo. Toda fe actúa sin certeza completa, y nadie tiene acceso directo a todo aquello en lo que confía. La línea entre una confianza fundamentada y una creencia sostenida solo por la costumbre no siempre es nítida, y hay quienes examinan con cuidado sus razones, tengan fe en dioses o no.

Aun así, existe una diferencia de grado y de método, y es la que elegimos valorar:

  • La confianza debe ser proporcional a las razones. Cuanto más fuerte la afirmación, más firmes deben ser las razones.
  • Debe ser revisable: abierta a cambiar cuando surgen hechos nuevos.
  • Debe apoyarse en razones que otras personas puedan examinar, y no solo en una experiencia privada.

Nuestra fe también parte de supuestos que no se prueban por completo, como la idea de que la razón funciona razonablemente bien o de que el sufrimiento importa. Asumimos esos puntos de partida con claridad: son decisiones, no conclusiones demostradas. Decirlo forma parte de ser honestos sobre la propia fe.

¿Por qué recuperar la palabra "fe"?

Podríamos decir solo "confianza". Describe bien el lado del conocimiento. Pero "fe" lleva también la entrega, el compromiso y la esperanza, que hacen falta en cualquier vida, con dioses o sin ellos. Si dejamos la palabra con un único sentido, nos quedamos sin nombre para eso.

Por eso preferimos asumir la palabra y decir con claridad qué significa para nosotros. Es una propuesta, no una corrección: quien usa "fe" en otro sentido puede seguir usándola. Este es el nuestro.

¿En qué depositamos nuestra fe?

En al menos cuatro cosas, todas abiertas al examen y a la revisión:

  • En el método: la confianza de que observar, probar y corregir errores lleva a un conocimiento cada vez mejor, aunque el resultado sea provisional.
  • En las personas: la apuesta de que la cooperación y el cuidado mutuo compensan, y la decisión de cumplir nuestra parte.
  • En los valores: el compromiso con la dignidad de cada persona, que se mantiene incluso cuando es difícil y cuando no hay garantía de que saldrá bien.
  • En el futuro: la esperanza, sin promesa, de que lo que hacemos hoy puede mejorar el mañana, como quien educa a un hijo o planta un árbol que no verá crecido.

En esas cuatro hay confianza y hay compromiso, sin el elemento sobrenatural. Es una fe que sostiene la acción ante la incertidumbre, y es la fe de nuestra religión.

Una invitación

Si te describes como ateo, la pregunta "¿los ateos tienen fe?" quizá te resulte ahora menos extraña. El ateísmo dice en qué dejaste de creer. La fe naturalista propone en qué depositar confianza y compromiso después de eso.

Tres preguntas ayudan a empezar:

  • ¿En qué deposito mi fe hoy?
  • ¿Qué razones sostienen esa confianza, y otras personas podrían examinarlas?
  • ¿Qué me haría revisarla?

No necesitas tener las respuestas ahora. Admitir que se revisa forma parte de nuestra fe.

Para entender cómo se relaciona el naturalismo con el ateísmo, lee ¿Qué es el ateísmo?.

Preguntas frecuentes

¿Los ateos tienen fe?

Depende del sentido de la palabra. En el sentido de creer en dioses, no. En el sentido de confiar y comprometerse sin certeza completa, sí, y es la fe que el naturalismo asume como propia.

¿El naturalismo es una religión?

Así nos entendemos: una religión sin dioses, con fe, valores y compromiso, y sin lo sobrenatural.

¿Fe y razón se oponen?

Para nosotros, no. La razón da medida y fundamento a la fe: muestra en qué confiar, cuánto confiar y cuándo reconsiderar. Lo que suele discutirse es qué cuenta como razón suficiente.

¿Significa esto que la fe en dioses es peor?

No es esa nuestra conclusión. Proponemos un sentido de "fe" y decimos en qué se apoya. Quien tiene fe en dioses puede seguir usando la palabra en el sentido que tenga para sí.

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